Rescate y preservación de nuestro patrimonio cultural

El pasado 28 de diciembre, respondiendo a la convocatoria interna de Morena, acudí a la Ciudad de México para registrarme como precandidato a Diputado Federal por el Distrito 08 de Chihuahua. Dadas las particularidades de la situación, este 5 de enero tendré que volver a ratificar dicha aspiración para oficializarla, a pesar de ya haber entregado la papelería completa.


Cabe mencionar que ésta no fue una decisión tomada con ligereza, sino con base en reflexión intensa, consenso en equipo, proyecto, congruencia ideológica, política y militante. Es por eso que, entre el equipo que conformamos para el proyecto que represento, hemos hecho una extensa plataforma de trabajo con lineas de acción concretas y propuestas en caso de ganar la candidatura y la elección.


Es por eso que, aprovechando el espacio que brinda el medio El Demócrata, he decidido que las siguientes colaboraciones, en lo que dura este proceso interno, sean centradas en parte de la misma plataforma que hemos construido, misma que está basada en dos rubros (federal y local) y tres líneas de acción (legislación federal, legislación local y gestión). Hoy, compartiremos nuestra visión sobre la preservación del patrimonio cultural y biocultural.


A pesar de las grandezas culturales que contiene nuestro Estado, no se han sabido llevar a cabo las políticas públicas que garanticen su preservación y uso adecuado. Por el contrario, los distintos niveles de gobierno representativo han mostrado un desdén por ello, poniendo por encima intereses privados minoritarios a los elementos simbólicos e históricos que son representativos de Chihuahua. Un ejemplo son las luchas que han llevado los integrantes de la asociación Salvemos los Cerros en el Municipio de Chihuahua, el empeño del gobierno local de lucrar con gasolineras en sitios emblemáticos como el Cerro Grande, poniendo en riesgo la biodiversidad y los elementos visuales representativos, entre otros. Lo anterior, sin contar el abandono en el cual se encuentran sitios de gran riqueza cultural e histórica como la Cueva de la Serpiente en el Municipio de Madera, el daño que se le pretendía causar al Desierto de Samalayuca, la falta de cuidados de preservación a las misiones franciscanas de los siglos XVI y XVII (hace algunos años se derrumbó la de Satevó por negligencia gubernamental y tuvo que ser reconstruido el techo), etcétera.

Para lo anterior, aunque ya existan las figuras del amparo colectivo y la suspensión provisional, es necesario ajustar el marco jurídico en la legislación para que la protección y la conservación del patrimonio cultural no sea difusa y así proteger de destrucciones y afectaciones así como dignificar las instituciones culturales. Este mejoramiento legislativo hará que las acciones tengan una calidad más férrea en cuestión de nuestros bienes patrimoniales. Así también, es necesario apoyar a las figuras de acción colectiva que luchan en favor de lo mismo con participación activa para reafirmarles la voz y el voto. Por último, se deben tomar acciones en materia administrativa para el mayor y mejor funcionamiento del INAH, Bellas Artes, y demás instituciones culturales en Chihuahua. Desde el Congreso de la Unión seré un defensor para que el patrimonio cultural no se mercantilce.


Asimismo, Son de suma importancia las gestiones necesarias en el tema mencionado y que se hacen posibles con el alcance que brinda el Congreso de la Unión. En Chihuahua, es imperante brindarle valor a los símbolos representativos del Estado que se encuentran sin protección.


La lucha por la protección del Cerro Grande es de relevante importancia ya que cuenta con elementos simbólicos e históricos que nos dan identidad. No solo forma parte de nuestro escudo sino que también es sitio histórico de grandes batallas de la Revolución Mexicana y cuenta con su propia biodiversidad. Por eso, gestionaré para que sea un área natural protegida.


De igual manera, desde una perspectiva construirivista social, se deben rescatar y engrandecer aquellos sitios no naturales que forman parte histórica e identitaria.

Sumaremos esfuerzos para gestionar fondos para museos que reivindiquen los acontecimientos de relevancia nacional que se han dado nuestra región y el rescate de los sitios arqueológicos, misiones y presidios; la preservación del patrimonio cultural ferrocarrilero como son las estaciones y los murales del Maestro Leandro Carreón, los vínculos entre el Centro INAH y las instituciones académicas nacionales y locales así como material para su archivo y biblioteca, particularmente la Jane Kelly, entre otros. Chihuahua es un Estado de grandezas naturales, materiales e históricas. Es nuestro deber su preservación, rescate y adecuada difusión para el desarrollo sustentable, la promoción de nuestra marca-Estado, el bienestar social, la educación y el impulso económico. Con una perspectiva progresista, reivindiquemos nuestra identidad y orgullo.


Francisco Bouteille

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