La falta de perfiles en la política

Cada vez nos encontramos más cerca de celebrar la jornada electoral más grande de la historia de nuestro país y por lo tanto, los partidos políticos van cerrando sus procesos internos de selección para elegir a las personas que ocuparán las candidaturas de este 2021. 

Las listas de las candidatas y candidatos ya han sido publicadas y sin duda, han dado mucho que cuestionar. Es fácil notar que los partidos políticos han obtenido varios de sus perfiles desde la farándula mexicana, para postular futbolistas, cantantes, actores e inclusive, influencers.  No se trata de una práctica nueva, pero nos habla de la manera en que los partidos políticos entienden la democracia y tratan a los electores, y asimismo, nos demuestra la manera en que los electores perciben a los candidatos. 

Esto sin duda, es el resultado una crisis de representatividad, motivada por el descrédito hacia los políticos tradicionales, y es un fenómeno que debe ser analizado en tres principales puntos: el primero, que se refiere al hecho de que la política se convierte en un espectáculo, porque las celebridades son postuladas como simples fachadas para atraer al elector, sin darle la posibilidad de tomar decisiones políticas; el segundo, que se enfoca en la nula capacidad, vocación de servicio, preparación y experiencia política de los y las candidatas; y el tercero, que recae en el derecho a votar y  ser votado y tener libre e igualitario acceso al servicio público. 

En ese sentido, el problema no recae en que las celebridades sean candidatas, porque todas y todos deben tener acceso a los cargos públicos, sin importar sus privilegios o sus desigualdades; el problema recae en quienes piensan que pueden limitar el servicio público a unos cuantos y en quienes piensan que para el servicio público no se requiere preparación y vocación de servicio. 

En cuanto a los partidos políticos, se les aplaude que tengan las puertas abiertas a las personas que deseen participar, pero se les reprocha la nula capacitación y preparación de perfiles políticos, así como el careciente apoyo a los buenos perfiles internos, la postulación de violadores, y la manipulación de candidatos de fachada, que esperan convenza a un electorado pensante. 

Y, por último, el derecho a votar no es aislado, pues va de la mano del derecho a ser votado: son parte de la misma moneda, donde las dos caras se encuentran cuando la persona resulta electa, por el derecho que ejercieron las personas al votar por ella y por el derecho de ocupar el cargo. Por lo tanto, son los derechos políticos más importantes, porque permite a las personas formar parte de las decisiones políticas de la nación.

Aunque el derecho al voto en México, se ha consolidado poco a poco, desde el surgimiento del sistema electoral hace casi 31 años, se ha logrado proteger la esencia del voto libre, personal y secreto de las personas, y de la misma manera, se debe procurar el fortalecimiento de las instituciones que permitan a las personas participar, activa y pasivamente, en los procesos electorales. 

La democracia se basa en la participación de las personas en los asuntos de su comunidad y se expresa mediante el voto, y el servicio público es más que ganar una elección, nuestra comunidad exige perfiles con vocación de servicio, comprometidas con su país. 

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