El corralismo cuesta vidas humanas

La Administración de Javier Corral se ha distinguido, principalmente, por su ausencia, inoperancia, falta de obra pública, los viajes fuera del Estado, pretexto, confrontación, parafernalia y los campos de golf. Aparte de la crítica ciudadana constante, también ha sido objeto de burlas y chistes coloquiales, sin embargo, la realidad es mucho más cruda y grave que aquello que solo se observa desde la superficie.

El panista no llegó a la gubernatura con la intención de trabajar en las políticas públicas que aumenten el bienestar social y la economía de las y los chihuahuenses ni satisfacer las necesidades de la ciudadanía o el Estado en general. Esto queda demostrado en los años de pésima ejecución gubernamental y los resultados de esta. Más bien, centró sus esfuerzos en la estrategia mediática para construir una figura personal que aparente liderar una oposición nacional, sin importar que no ejerza sus responsabilidades en lo local.

Lo anterior, se ha basado en prácticas de infodemia, confrontación con la Federación y la creación de bloques de golpeteo con personajes de su mismo calibre y nivel de mediocridad como los de la mal llamada “Alianza Federalista”. La noticia falsa y el escándalo como principal herramienta mediática en la búsqueda de su fin propagandístico. Esta hostilidad ha venido en aumento conforme se acercan los comicios electorales del 2021.

Pero toda acción tiene una reacción y las de Javier Corral han tenido un efecto muy parecido a la teoría del “blowback” del cual escribió el profesor emérito estadounidense, Chalmers Johnson, al referirse a las consecuencias no intencionadas de políticas encubiertas. Estas, no necesariamente las paga él, sino que es la ciudadanía chihuahuense a quien le toca sufrirlas.

Su característica mezquindad y mitomanía, aunada a la desesperación que le provocan las elecciones venideras y su necesidad de dejar un suplente que le garantice impunidad, han hecho que la incontrolable situación en la cual se encuentra el Estado se salga por completo de sus manos. Cada decisión errónea causada por su empecinamiento mediático de confrontación con el Gobierno de México ha aumentado el nivel de riesgo al bienestar de la sociedad chihuahuense y la gravedad de las consecuencias.

No son pocos los errores que ha cometido en cuestión de la pandemia: Primero, él y su grupo de bravucones “federalistas” se empecinaron en que los Estados manejen los semáforos epidemiológicos, cuando aún la situación estaba estable, y al cederles la propuesta, no la supieron manejar. No por nada, Chihuahua fue la primera entidad en volver al color rojo. Por si fuera poco, vislumbró la crisis sanitaria como una oportunidad de recaudación, en la cual, se impusieron prohibiciones y multas ilógicas y sin sustento que afectaron aún más la economía popular.

Sin escuchar a los expertos en la materia, tomando todas las decisiones incorrectas por la pura obsesión de no colaboración con la Federación, su pandilla “federalista” exigía la renuncia del reconocido epidemiólogo, Hugo López Gatell, mientras, en Chihuahua, el Secretario de Salud fallecía por coronavirus y, en su lugar, nombra a un administrador en plena pandemia para poder ocultar los malos manejos de la dependencia y actos criminales como aquellas cajas de medicamentos contra el cáncer que se encontraban escondidos por la misma.

La utilización con fines electoreros de la población engañada para servir como carne de cañón contra la Federación ante el tema del agua en la región centro y sur del Estado causó la sobrepoblación hospitalaria de la región de Delicias. Ante la gravedad de la crisis, mientras el Gobierno de México manda los hospitales móviles para salvar vidas humanas, Javier Corral se paseaba por Michoacán sin interés alguno por la salud y el bienestar de sus gobernados. Siendo sinceros, mientras el Gobierno Federal toma cartas en el asunto, el Ejecutivo Estatal solo ha servido de estorbo.

Lo mismo ha sido en el tema de seguridad. Para dar continuación al berrinche mediático, Javier Corral decidió excluir a los representantes federales de las mesas de seguridad estatales y, por principios de reciprocidad y su falta de ética y palabra, al filtrar información de seguridad nacional, tuvo que ser expulsado de las mesas federales. Hoy, la situación de violencia vuelve a escalar a niveles “calderonescos” en Chihuahua y, población y cuerpos de seguridad, han sido víctimas de ella. Prueba de ello, tan solo en esta semana, los hechos ocurridos en Madera y Gómez Farías que cobraron la vida de dos elementos estatales e hirieron a cuatro más.

Sin duda, el corralismo ha llegado a un nivel tan peligroso que ya está cobrando vidas humanas. Todo lo mencionado, sin contar el exorbitante nivel de deuda que le deja de herencia a las familias chihuahuenses e hipotecan nuestro futuro y de las generaciones venideras. La urgencia del cambio verdadero en Chihuahua se encuentra más presente que nunca. Se sobrevivió a la corrupción desmedida del duartismo priísta y se sobrevivirá al cáncer del corralismo panista y, será con la llegada de la Cuarta Transformación a nivel local, como lograremos la recuperación del bienestar y la reivindicación del progresismo.

Francisco Bouteille

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