Cada voto cuenta

Sin duda, los resultados de las elecciones presidenciales han generado muchas expectativas pero sobre todo varios sentimientos de miedo, frustración y sorpresa, ya que el resultado no solo determina quien es el hombre más poderoso del mundo, sino que definirá todas las repercusiones positivas y negativas que pueden llegar a nuestro país.

Las casas encuestadoras pronosticaban el triunfo inminente de Biden sobre Trump, con un mapa electoral muy marcado y específico sobre los Estados que se pintarían de rojo y azul como históricamente ha ocurrido a lo largo del tiempo, sin embargo estas elecciones existieron fenómenos interesantes que se vieron reflejados por el voto.

Siendo esta elección una con mayor participación por parte de los ciudadanos, desde el voto anticipado, voto por correo y la participación activa en las urnas, además de todo el circulo mediático que se vive en las calles y por supuesto en las redes sociales, a todo esto hay que hacer un análisis del por que de la participación ¿acaso es un hartazgo o una búsqueda de una continuidad?

Una muestra de ello es el Estado de Texas que históricamente ha sido mayoría republicana, donde los demócratas ni siquiera contemplaban competir por ese estado, estas elecciones las estadísticas aumentaron a favor de los azules a comparación del 2016 y aunque no se llevo la victoria la competencia fue mayor y más fuerte.

Otro ejemplo claro es Florida donde se esperaba que el voto latino fuera de voto a favor de Biden, si consideramos la cantidad de hispanos que viven esa zona esperaríamos que su voto fuera en contra de Trump, por toda la campaña anti migrante y su discurso xenofóbico promovido, que en su momento fue de importancia para ganar su primera elección.

¿Qué esta pasando?

Votos azules y rojos, gran polarización de ideas, proyectos, enojo y una gran división social son parte de la actual sociedad estadounidense que se ven reflejados en la boleta electoral y con ello dan paso a una elección histórica en medio de una pandemia y con decisiones como la vida y el aborto, el uso de energías alternativas, políticas económicas y migratorias en juego que han hecho dudar realmente al electorado.

El intercambio de ideas y la competencia política es buena y necesaria para el crecimiento democrático y sobre todo para determinar cuales son las necesidades e inquietudes de los gobernados quienes, elección con elección, dudan de la credibilidad de sus políticos, pues un gobierno que no entiende y no escucha las voces que gobierna no se le debe otorgar legitimidad.

De contraste:

La victoria de Trump otorgaria continuidad a un crecimiento económico, donde la xenofobia, el trato y la promoción vs los migrantes, políticas ambientales nulas entre otras políticas, NO importan mientras se viva bien y la economía prospere, es decir se justifican todos las acciones inmorales por lo cual la continuidad es válida.

La victoria de Biden seria el reflejo de un hartazgo social donde el racismo y la unión social con diferentes causas vs Trump le han beneficiado abriéndole las puertas a una nueva oportunidad de hacer unas mejores cosas y no caer en la piedra que muchos han tropezado, ¿gano Biden? O castigaron a Trump

Esta elección nos dio una muestra más de las diferencias sociales e ideológicas, de los intereses económicos, religiosos y personales que como sociedad tenemos pero ante todo los sacrificios que estamos dispuestos a hacer para conservarlos.

Los contrastes sociales, los puntos cambiantes nos llevaron a una de las elecciones mas cerradas de la historia, donde ha quedado demostrado que lo más importante y quién toma las decisiones es el votante, mostrándonos que para la toma de decisiones y para llegar al poder, cada voto cuenta.

La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos.
Enrique Múgica Herzog 

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