2021 violeta: las mujeres a la boleta

Para hablar de participación política de las mujeres, es indispensable hablar sobre el feminismo, porque sin feminismo las mujeres jamás hubiéramos tenido acceso a los espacios públicos.

Aunque de nuestra participación política mucho se habla y se cuestiona, no se trata de un fenómeno reciente, se trata de una actividad que por siglos ha existido y que por siglos se ha ignorado. Sabemos que el feminismo comenzó hace más de 300 años, y que incluso desde antes, ya existían mujeres que se cuestionaban la posición de las mujeres en la sociedad.

En las olas del feminismo, encontramos a las mujeres en la política desde la Revolución Francesa, la cual fue armada y luchada por hombres y mujeres bajo los principios de “libertad, igualdad y fraternidad”; donde por consecuencia de un sistema patriarcal, se obtuvo como resultado una declaración de los derechos exclusivamente para el hombre y el ciudadano.

Ante esto, las mujeres cuestionaron y reaccionaron, creando los Clubes Republicanos Femeninos para reclamar la participación de las mujeres en la vida política y pública. Y como a las mujeres no se les permitía participar en las Asambleas Nacionales, redactaban cuadernos con sus quejas para que estas, fueran analizadas y en cierta medida, escuchadas desde las asambleas.

Al mismo tiempo, aparecían mujeres como Olympe de Gouges, quien escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, denunciando que los hombres revolucionarios mentían cuando hablaban de derechos para todo el mundo porque no consideraban a las mujeres ni libres, ni iguales. De la misma manera, en Inglaterra aparecía Mary Wollstonecraft, quien escribió la “Vindicación de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, un libro que defendía la participación política de las mujeres y su independencia.

Posteriormente, encontramos a las sufragistas, quienes fueron las mujeres que lucharon por el voto femenino, por el acceso a los estudios superiores, por los salarios igualitarios, entre otros derechos que pertenecían a las mujeres. Antes de la lucha feminista, las mujeres no tenían presencia en la vida pública, pero durante esta ola, las mujeres ya no desafiaban el orden establecido y cuestionaban los privilegios de los varones sobre las mujeres desde los cuadernos, ahora lo hacían visibles y desde las calles.

Años más tarde, se definieron las ramas del feminismo y nacieron los feminismos, con ello, el feminismo radical. Shulamith Firestone fue la primera en determinarlo de esta manera, pues quería decir que se debía atacar a la raíz y al fondo del problema. Además, decía que los asuntos personales son temas políticos y por eso, había que hablar de ellos de manera pública. Durante este tiempo, existieron grandes protestas públicas acompañadas del eslogan Lo personal es político.

De manera más reciente, hemos visto las masivas manifestaciones en espacios públicos y en redes sociales, donde las exigencias de las feministas son un alto a la violencia por razones de género y la creación de una paridad sistemática en los espacios de representación y toma de decisiones.

Sin conocer estos antecedentes hay quienes se atreven a decir que la participación política de las mujeres es reciente, pero lo que es reciente es que se haga ante la vida pública. Al día de hoy, la participación equitativa de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad es un derecho humano fundamental, que en innumerables ocasiones, se ve vulnerado.

En los últimos 30 años la representación política de las mujeres en el mundo se ha potencializado, pero esto apenas representa que de cada 4 personas en los parlamentos solo 1 es mujer, que solo 20 países están dirigidos por mujeres, y que en nuestro país, solo tenemos 2 gobernadoras. Lo cual demuestra el desequilibrio de género a lo largo del tiempo y revela la lentitud del progreso.

Tan solo en México, se pudiera decir que la vida política pública de las mujeres comenzó en el 53, cuando por primera vez pudimos ejercer el voto; a pesar de que las mujeres ocuparon papeles indispensables en la lucha de independencia y en la Revolución Mexicana.

Apenas en el 2018 pudimos conseguir un Congreso de la Unión más o menos conformado con paridad de género, sin trucos ni estrategias que permitieran la aparición de hombres detrás de las conocidas “juanitas”.

Este logro no fue resultado del trabajo de los partidos políticos y poca responsabilidad les hemos atribuido. En nuestro país, los partidos se convierten en un factor clave – más no indispensable – para el impulso de una mayor participación política de las mujeres en los espacios públicos; y además, son los primeros espacios donde las mujeres sufren violencia política por razones de género, discriminación, e incluso acoso.

Después de la primavera violeta, conocida así la pasada primavera del 2020 por haber sido un movimiento internacional de marchas masivas de mujeres que exigían justicia, los partidos políticos mexicanos decidieron llenar sus páginas de propaganda violeta, debatiendo por demostrar cuál era el partido más feminista.

La lucha histórica de las mujeres no miente, y demuestra quiénes han trabajado por las causas de la lucha feminista, por las causas de las mujeres. Hoy de los 10 partidos políticos nacionales en México, solo 1 es dirigido por una mujer.

El oportunismo de los partidos políticos por tomar banderas temporales no es necesario, pero esperemos que ese oportunismo permita la entrada de las mujeres a las boletas, y por ende, a los espacios de representación.

Las mujeres siempre han hecho política y siempre han estado presentes en la sociedad, otra cosa es que se les haya querido borrar. Sin duda 2021, será un año que verá crecer la lucha y la fuerza del movimiento feminista; que permitirá a cada mujer llegar a los espacios de poder.

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